
("Silueta del árbol y del cielo" - David David)
Hoy he visto abierta una pequeña rendija en la historia de estas vidas, tras la cual se percibía una cierta complicidad mucho tiempo perdida.
A través de ella he presentido, tal vez, un atisbo de regreso de esa luz, tanto tiempo caminando hacia la lejanía.
Hoy he comprendido que nada muere definitivamente.
O que quizás, morir es empezar a nacer de nuevo.