Fui cobarde.
Ante aquél primer error no puedo decir que mi actuación fuera precisamente digna de un aplauso. Todo lo contrario.
Y seguramente porque me cogió así, desprevenida y sin esperarlo, en lugar de abrir los ojos y perderme para siempre, hice lo que mi desesperada desazón me pidió: seguir adelante en lugar de retroceder y rectificar.
("Dama Sentada", pintura al pastel de Ignacio Zuloaga)
6 comentarios:
No es tan malo equivocarse, siempre y cuando después de te des cuenta, aunque haya pasado el tiempo. Lo malo de esto es que quizás ya no puedas rectificar, esa es la lección que debes aprender de ese error...la "maldita" lección. Bien podriamos aprenderla antes de cometer ese error ¿no?
Ando caminando por tus veredas buscando donde dejar la huella de mi paso.
En éste blog de los muchos que tienes veo un espacio para dejar comentario.
Abrazos
Marisabel
Gata Negra, nunca me volveré a equivocar en lo mismo. Aprendí bien la lección.
Marisabel, hasta hoy no he visto tu comentario. No había entrado en este blog desde la última vez que publiqué en él.
Y hoy, presisamente hoy, tus palabras, tu presencia ha llegado hasta mi como agua de mayo.
El saber que estás ahí, me ha dado compañía y ¿por qué no?, ha mitigado un poco mi dolor y mi miedo.
Un abrazo
La equivocación es sólo el primer paso de la sugiente toma de decisión correcta.
Bellísima reflexión y ¡me encanta el cuadro!
Antonio
Publicar un comentario