
Me hizo bien su visita. Un buen rato conversando al sol, aunque solo fuera de cosas triviales, reconfortó mi alma dormida y escondida dentro de su caparazón.
Es bello el comunicarse, el poder transmitir lo que vibra dentro de nosotros, hacer partícipe de nuestras inquietudes y nuestros anhelos.... Es como una liberación de energías presas entre las rejas que yo misma he puesto.
Hoy por fín conseguí la llave.